Reflexiones sobre tradición*

por Teresita Ramos

 

Pienso en la tradición, que podría ser un refugio donde me identifico, pero que si amplio la mirada, podría encontrar la tradición de la humanidad. La tradición nativa de cada pueblo es un refugio donde se comparten valores y creencias de generación en generación, la búsqueda de su pureza emana de la necesidad de volver al origen, encontrar la esencia de conceptos en estos tiempos de mezclas y como en el juego del teléfono estropeado, ya no sabemos la información de la fuente. En el presente,  las tradiciones de los pueblos nunca han estado más evolucionadas, y aunque a veces parece que han involucionado, en realidad éste hecho pertenece a la evolución de la propia tradición.

Y si, ¿nada es lo que parece?, ahora existen modos de pensamiento o tendencias que se podrían considerar como  innovadoras, pero que en realidad su fuerza radica precisamente en que no es un experimento sino que las llevamos en nuestra memoria y por ello nos resuenan. Tales como el resurgimiento de lo femenino, el tiempo cíclico, la sacralidad de la vida cotidiana, la referencia a un plan más amplio en nuestros actos diarios (rituales, conexión directa con lo sublime, no a través de interpretaciones), verse como parte de la naturaleza, el cosmos o la humanidad, la idea de crear comunidades, los círculos en cuanto a organización social (asambleas), el diálogo con las señales de los acontecimientos naturales, la interpretación del clima y atención especial a los astros, que todo tiene un sentido y es por algo, creación de músicas meditativas, cantos ancestrales, sentido de magia, energías renovables, arquitectura sostenible, prácticas tradicionales de artes marciales, métodos naturales agrícolas y ganaderos, resurgimiento de la sabiduría de las plantas, etc.

Existe una profecía, bastante conocida en algunos círculos, que nos habla del Águila y el Cóndor, habla de la fusión necesaria para la supervivencia de la humanidad, habla que estamos en éste ciclo donde ocurrirá. No en vano la Comunidad Andina Q´ero se dejaron descubrir por el antropólogo Oscar Nuñez del Prado en los años 40, después de 500 años viviendo en lo más alto de las montañas. Ellos saben de éste ciclo, en el que se necesita fusionar materia, ciencia, tecnología (águila) y espíritu, corazón, sabiduría ancestral (cóndor).

Si miro desde éste prima, me doy cuenta que en el cumplimiento de ésta profecía  se van fusionando conceptos que van tomando otras formas, nuevos modos que nos llevan a vivir unas veces momentos de confusión y otras veces nos ayudan a buscar los orígenes, la esencia, la pureza. Entonces miro hacia atrás en el pasado, donde lo hago presente, para dirigirme hacia el futuro. A éste pensamiento me gusta llamarle “futuros ancestrales”.

La búsqueda de nuevos modelos o formas de vida, están en las tradiciones nativas. Desde occidente se viaja para buscarlas y muchos de los propios nativos desde su lugar están recuperándolas. Es posible sea necesario en éste tiempo, ya que los recursos de energía fósil comienzan a disminuir al igual que el crecimiento paulatino al que estamos acostumbrados, por lo que la tendencia de las naciones al aislamiento está cada vez más visible. Así emergen las antiguas tradiciones para poder enseñar otro modelo de vida, incluso para aprender a sobrevivir.

Terminamos ciclos, comenzamos otros, caminamos mirando un futuro de cambios, dejando atrás la revolución industrial, comenzando retornos ancestrales, sentimientos que surgen de los corazones, no tanto de las razones, miradas de evolución, nuevos pensamientos de economía, de recursos, esperanzas y recuerdos de mundos mejores, recuperamos nuestras herencias mágicas y ancestrales a través de la Tradición, que nos busca, nos mira, nos despierta, nos da palmadas en la espalda, nos da información.

La tradición es Eterna, como dice Mircea Elíade en su Diario 1945-1969, «¿Qué es la capacidad de aprender, sino un aspecto de la eternidad?»

¿Qué tienen en común: los secretos ritos de Eleusis, los enterramientos de los faraones, la arquitectura de los Dogones, el poder de los Druidas en sus rituales de adivinación, la peregrinación a los monasterios sintoístas, el testimonio de las pinturas de Altamira, los silbidos de los Inuits a las auroras boreales, la majestuosidad de Machu Picchu, la medicina de los Huicholes, el Tiempo del Sueño de los aborígenes australianos, los rituales iniciáticos de los Hombres Cocodrilo, la misteriosa similitud de construcciones pétreas en las culturas ancestrales?

Despiertan en nosotros ecos profundos que emanan de la esencia misma que nos conforma como Humanidad.